¿Por qué en China?

China se está configurando como la principal potencia económica del mundo y en poco tiempo, si se cumple los pronósticos, desbancará la hegemonía estadounidense.

 De momento, ya tiene el título de ser el mayor socio comercial mundial. Cinco años han sido suficientes para que China haya dejado a la potencia norteamericana en segundo lugar. En 2006, Estados Unidos comercializaba con 127 países frente a los 70 de China, pero con el paso del lustro el país asiático ha alcanzado los 124 países, bajando EE.UU a 76.

 El ascenso chino se ha debido a socios comerciales como los países africanos o latinoamericanos, siendo estos últimos los aliados comerciales más importantes para el gigante asiático.

 Es muy probable que en menos de una década el poder económico deje de pertenecer a los países que actualmente lo copan, estamos viendo el ocaso de occidente y el amanecer de oriente.

 ¿Qué hacer ante el nuevo mapa económico? Como reza la sabiduría popular china “es más fácil encender una cerilla que maldecir la oscuridad” o como bien diría la española… “a quien buen árbol se arrima buena sombra le cobija”. Debemos empezar a considerar China como socio predilecto en los negocios, un compañero en el juego empresarial que tiene un crecimiento anual estimado superior al 8%.

 Es cierto que la crisis mundial ha provocado una desaceleración en su economía, que ha bajado dos puntos porcentuales a lo esperado. Sin embargo, este hecho ha sido causado meramente por la presión macroeconómica ya que desde el 2002 su producto interior bruto  se ha incrementado más de un 9%.

 La expansión China no está pasando desapercibida para las grandes empresas, que ven una buena oportunidad de mercado tanto para trasladarse allí y fabricar como para exportar los productos.

 Por su parte, el gobierno Chino está haciendo esfuerzos por fomentar estas beneficiosas acciones empresariales. Algunas de estas medidas han sido la reducción de tasas arancelarias a determinados productos exportados o los beneficios fiscales a la hora de invertir en el país.

 El mercado chino es un gran abanico de posibilidades para todo tipo de empresas con sabor occidental. El gigante asiático esta generando un crecimiento ávido de inversión. Desde España las empresas deben enfocar su visión comercial hacía un país que, en muy poco tiempo, presumirá de su hegemonía global.

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